Otorgar testamento es de lo más barato que se puede firmar en una notaría y, a la vez, de lo que más le ahorra a la familia. Por unos honorarios notariales moderados dejas ordenado el destino de todo tu patrimonio, les evitas a tus herederos procedimientos costosos y, muchas veces, se reduce la factura fiscal de la sucesión. Aun así, mucha gente fallece sin testamento. Aquí te contamos qué es un testamento, qué tipos hay, cuánto cuesta hacerlo y por qué conviene no dejarlo para más adelante.
En este artículo
1. Qué es un testamento y qué evita
El testamento es el acto por el que una persona dispone, para después de su muerte, del destino de sus bienes y derechos. Es un acto personalísimo, unilateral y revocable: solo lo puede otorgar el propio testador, no admite representación y puede modificarse tantas veces como se quiera mientras se tenga capacidad. El último testamento válido deja sin efecto a los anteriores.
Sirve para mucho más que repartir bienes. Un testamento bien redactado deja claro quién hereda, previene conflictos entre familiares, permite designar tutores para hijos menores, nombrar albacea o contador-partidor, ordenar legados concretos y, sobre todo, ahorra a los herederos el largo y costoso procedimiento de la declaración de herederos que exige la sucesión intestada. En la práctica, quien hace testamento le ahorra a su familia tiempo y dinero.
2. Tipos de testamento
El Código Civil regula varios tipos de testamento. En el día a día se usan tres, cada uno con sus ventajas y sus inconvenientes.
| Tipo | Cómo se otorga | Ventajas | Inconvenientes |
|---|---|---|---|
| Abierto (notarial) | Ante notario, que lo redacta, lo custodia y lo comunica al Registro de Actos de Última Voluntad. | Seguridad jurídica, asesoramiento profesional, no se pierde ni se falsifica, fácil de ejecutar. | Coste notarial (moderado) y necesidad de acudir a la notaría. |
| Cerrado | El testador redacta el contenido, lo introduce en un sobre lacrado y lo entrega al notario, que autoriza el acta sin conocer el texto. | Mantiene el contenido en secreto absoluto hasta el fallecimiento. | Poco usado. Riesgo de errores de redacción y de nulidad si no cumple las formalidades. |
| Ológrafo (de puño y letra) | Escrito íntegramente a mano por el testador, con fecha y firma. No interviene notario. | Gratuito, privado, se puede hacer en cualquier momento. | Debe protocolizarse tras la muerte (adveración judicial o notarial). Alto riesgo de nulidad y pérdida. |
Testamento abierto
Es, con diferencia, el más frecuente y el que recomendamos en casi todos los casos. El testador le cuenta al notario lo que quiere, y el notario lo redacta con precisión técnica, comprueba su capacidad y se asegura de que se respetan los límites legales. Una vez firmado, el notario conserva la matriz y comunica su existencia al Registro General de Actos de Última Voluntad. No se puede perder, estropear ni manipular, y ejecutarlo tras el fallecimiento es sencillo.
Testamento cerrado
Combina la intervención notarial con el secreto del contenido: el testador entrega un documento ya redactado dentro de un sobre cerrado y el notario da fe de la entrega, pero no del contenido. Apenas se utiliza. Su principal debilidad es que, al no revisar el notario el texto, pueden colarse errores que provoquen la nulidad de disposiciones enteras.
Testamento ológrafo
Es el que la persona escribe entera de su puño y letra, con expresión de la fecha y firmado. No cuesta nada y puede hacerse en cualquier momento, pero acumula inconvenientes serios: debe cumplir requisitos formales estrictos, corre el riesgo de perderse o no aparecer, y, para tener efecto, ha de ser adverado y protocolizado en un procedimiento posterior al fallecimiento. Un testamento ológrafo mal redactado genera, con frecuencia, más problemas de los que pretendía evitar.
3. La legítima y los límites a la libertad de testar
En España no existe libertad absoluta para testar. La ley reserva una parte de la herencia a determinados parientes, los llamados herederos forzosos, mediante la figura de la legítima. El testador puede disponer libremente de una porción de su patrimonio, pero debe respetar la cuota que corresponde por ley a esos herederos.
Los herederos forzosos son, con carácter general, los hijos y descendientes; en su defecto, los padres y ascendientes; y el cónyuge viudo, que tiene derecho a un usufructo sobre parte de la herencia. La cuantía y el régimen concreto varían según el Derecho civil aplicable, por lo que conviene analizar cada caso. Un testamento que ignore la legítima es susceptible de impugnación por los herederos preteridos.
Para entender en detalle qué parte de la herencia está reservada por ley y a quién, consulta nuestra guía sobre la legítima y los herederos forzosos.
4. Cuánto cuesta hacer testamento
Aquí es donde más desinformación hay. Mucha gente cree que hacer testamento es caro y es justo al revés: es uno de los servicios notariales más económicos. Los honorarios de un testamento abierto sencillo son moderados y quedan muy lejos de lo que les costaría a los herederos una sucesión intestada.
No damos aquí cifras exactas porque los aranceles pueden variar y cada testamento tiene sus particularidades (número de disposiciones, complejidad, copias solicitadas). Quédate con el orden de magnitud: es un gasto bajo, que puede asumir cualquier economía, y de lo que más compensa en materia patrimonial. Lo recomendable es consultar los honorarios concretos del notario antes de otorgarlo; en Equus Capital te ayudamos a hacerlo.
El coste de hacer testamento es una fracción mínima de lo que cuesta no hacerlo. La sucesión intestada multiplica los gastos, los plazos y, muchas veces, los conflictos familiares.
5. Cómo se otorga ante notario
El trámite es rápido. Vas a la notaría con tu documento de identidad y le explicas al notario cómo quieres repartir tu patrimonio. El notario te asesora, comprueba tu capacidad, redacta el testamento con la terminología jurídica adecuada y lo lee en voz alta antes de la firma. Suele resolverse en una sola visita.
Una vez firmado, el notario conserva la matriz original y comunica el otorgamiento al Registro General de Actos de Última Voluntad, un registro central que no guarda el contenido del testamento pero sí deja constancia de su existencia, fecha y notaría. Al fallecer, los herederos solicitan el certificado de últimas voluntades, que les indica si existe testamento y ante qué notario se otorgó, para poder pedir una copia autorizada. Este sistema garantiza que la última voluntad no se pierda ni quede oculta.
6. Qué pasa si no hay testamento
Cuando una persona fallece sin haber otorgado testamento válido, se abre la sucesión intestada o ab intestato. Es la ley, y no la voluntad del fallecido, la que determina quién hereda y en qué proporción, siguiendo un orden de llamamientos: primero los descendientes, después los ascendientes, luego el cónyuge, y a continuación los parientes colaterales hasta el cuarto grado.
Antes de poder adjudicarse los bienes, los herederos deben tramitar una declaración de herederos: un acta notarial, también cuando heredan hermanos, sobrinos u otros parientes colaterales, que acredite quiénes son los llamados a heredar. Esto añade tiempo, coste y trámites que un simple testamento habría evitado por completo.
Explicamos el procedimiento paso a paso en nuestra guía sobre la herencia sin testamento y la declaración de herederos.
7. Errores frecuentes
Error 1: No actualizar el testamento
Un testamento otorgado hace veinte años puede haber quedado desfasado: nacimiento de nuevos hijos, divorcios, fallecimiento de herederos designados, venta de los bienes que se legaban. Conviene revisarlo cada vez que cambian las circunstancias familiares o patrimoniales. Actualizarlo es tan sencillo y económico como otorgar uno nuevo, que deja sin efecto el anterior.
Error 2: Redactar mal el "en favor de"
Es habitual encontrar disposiciones ambiguas o mal formuladas cuando el testador quiere dejarle un bien concreto a una persona concreta. Una redacción imprecisa puede dar lugar a dudas de interpretación, chocar con la legítima o acabar en pleito entre herederos. Para eso están el notario y el asesor jurídico.
Error 3: Ignorar la legítima
Disponer de la herencia sin respetar la cuota reservada a los herederos forzosos abre la puerta a impugnaciones. Un testamento que deja de lado a un legitimario, aun sin quererlo, puede acabar parcialmente anulado.
Error 4: Confiar en el testamento ológrafo casero
El testamento escrito a mano y sin asesoramiento acaba muchas veces en nulidad, por no cumplir los requisitos formales, o perdido, porque nadie sabe dónde está. Lo que se ahorra en honorarios se paga con creces después.
8. Cómo opera Equus Capital
En Equus Capital vemos el testamento como una parte de la planificación sucesoria y no como un trámite suelto. Miramos qué patrimonio hay, cómo es la familia y qué fiscalidad se aplica, y con eso planteamos un reparto que respete la legítima, recoja lo que de verdad quiere el otorgante y reduzca la carga fiscal y los conflictos futuros entre herederos. Coordinamos la cita notarial, preparamos las disposiciones y seguimos al lado de la familia después: desde el diseño del testamento hasta, llegado el momento, la tramitación completa de la herencia. Lo que buscamos es que la voluntad del testador se cumpla y que su patrimonio pase a la siguiente generación con orden.