Comprar o vender un coche de segunda mano entre particulares es de lo más corriente, pero el cambio de titularidad ante la Dirección General de Tráfico sigue dando dudas y, sobre todo, descuidos que salen caros. Una transferencia mal cerrada deja al vendedor expuesto a multas y deudas que ya no son suyas, y al comprador con un vehículo que sigue a nombre de otra persona. Aquí te contamos, paso a paso, qué documentación hace falta, qué impuesto se paga, cómo se notifica la venta y qué plazos conviene respetar.
En este artículo
1. Qué es la transferencia de titularidad
La transferencia de titularidad es el trámite por el que la DGT deja constancia de que un vehículo ha cambiado de propietario. No es solo papeleo: mientras el cambio no se inscriba, quien consta en el Registro de Vehículos sigue siendo, a efectos administrativos, el responsable del coche. Es decir, las sanciones de tráfico, el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) y cualquier incidencia van a nombre de quien figura como titular, aunque ya no conduzca ni tenga el vehículo.
Por eso la transferencia interesa a los dos. Al comprador, porque necesita el coche a su nombre para circular tranquilo y contratar el seguro. Al vendedor, porque hasta que la titularidad no cambia sigue atado a un coche que ya no es suyo.
2. Documentación necesaria
Antes de empezar conviene tenerlo todo reunido. Si falta un solo documento, la transferencia se para. Esto es lo que hay que tener preparado:
| Documento | Quién lo aporta | Qué verificar |
|---|---|---|
| Permiso de circulación | Vendedor | Que sea el original y coincida con la matrícula. |
| Ficha técnica (tarjeta de ITV) | Vendedor | No es imprescindible que esté en vigor: el cambio de titularidad puede tramitarse aunque la ITV esté caducada. Para volver a circular, eso sí, habrá que ponerla al día. |
| Contrato de compraventa | Ambas partes | Firmado por comprador y vendedor, con datos del vehículo y precio. |
| DNI / NIE de ambas partes | Comprador y vendedor | En vigor. Para no residentes, documento identificativo válido. |
| Justificante del IVTM | Vendedor | Último recibo del impuesto de circulación al corriente de pago. |
A esta documentación se añade el justificante de pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, que se explica más abajo, y el abono de la tasa de la DGT correspondiente a la transferencia. Conviene comprobar además que el vehículo no tiene cargas, embargos ni reservas de dominio pendientes: un informe de la DGT o una nota del Registro de Bienes Muebles lo aclara antes de cerrar la compra.
3. Los pasos de la transferencia
El trámite sigue siempre el mismo orden. Casi siempre que una transferencia se atasca es porque alguien se ha saltado un paso o lo ha hecho antes de tiempo.
Paso 1: Firmar el contrato de compraventa
El contrato es la prueba de la operación. Debe recoger los datos completos de comprador y vendedor, la identificación del vehículo (matrícula, número de bastidor, marca y modelo), el precio acordado y la fecha. Se firma por duplicado, un ejemplar para cada parte. Es el documento que después justifica ante Hacienda y ante la DGT que la compraventa existió y en qué términos.
Paso 2: Liquidar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP)
Antes de acudir a la DGT hay que liquidar el ITP en la comunidad autónoma correspondiente. Sin el justificante de este impuesto, la transferencia no se completa. Es una obligación del comprador y se explica en detalle en el apartado siguiente.
Paso 3: Tramitación en la DGT
Con toda la documentación y el ITP liquidado, se solicita el cambio de titularidad ante la Jefatura Provincial de Tráfico. El trámite puede hacerse presencialmente con cita previa o de forma telemática a través de un gestor administrativo colegiado, que presenta la transferencia por vía electrónica en nombre del cliente.
Paso 4: Nuevo permiso de circulación
Una vez aprobada la transferencia, la DGT emite el nuevo permiso de circulación a nombre del comprador. Con él, el vehículo queda formalmente inscrito a su nombre y la operación se cierra.
4. El Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP)
La compraventa de un vehículo usado entre particulares está sujeta al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, un tributo cedido a las comunidades autónomas. Ojo con esto: el tipo aplicable y la forma de calcularlo varían según la comunidad y según las características del vehículo, así que no hay una cifra única válida para toda España.
La base del impuesto no es solo lo que pone el contrato. Es el valor de mercado del coche o el precio pactado, el que sea mayor (artículo 10.1 de la ley del ITP). Para el valor de mercado, Hacienda usa sus tablas de precios medios, que en 2026 son las de la Orden HAC/1501/2025, corregidas por la antigüedad del coche. Sobre ese valor se aplica el tipo vigente en la comunidad autónoma donde el comprador tenga su domicilio.
Antes de cerrar la operación conviene comprobar la tarifa de ITP vigente en tu comunidad autónoma y el valor de referencia que la Administración puede aplicar al vehículo. Son datos que cambian y que conviene confirmar caso a caso, no dar por supuestos.
Algunos supuestos pueden estar exentos o disfrutar de bonificaciones, y determinados vehículos muy antiguos siguen reglas específicas. Por eso conviene mirar tu caso concreto antes de presentar la autoliquidación.
5. La notificación de venta
Este es el punto que más disgustos evita y que más se descuida. Además de la transferencia, el vendedor puede (y debe) presentar ante la DGT la notificación de venta: una comunicación en la que deja constancia de que ha vendido el vehículo, a quién y en qué fecha, aportando el contrato de compraventa.
Por qué es tan importante para el vendedor
La transferencia la impulsa normalmente el comprador. Pero si el comprador se retrasa o directamente no la tramita, el vehículo sigue figurando a nombre del vendedor. Mientras eso ocurre, el vendedor puede recibir multas de tráfico por infracciones que él no ha cometido y verse reclamado por deudas asociadas al vehículo, como el impuesto de circulación de ejercicios posteriores.
La notificación de venta corta esa exposición. A partir de la fecha en que se comunica, la DGT hace constar que el vehículo ha dejado de estar bajo la responsabilidad del vendedor, aunque la transferencia definitiva la complete después el comprador. Es, en la práctica, la mejor protección del vendedor.
6. Errores frecuentes
Error 1: Vender sin notificar la venta
El más común y el más caro. El vendedor confía en que el comprador tramitará la transferencia y no lo comprueba. Meses después llegan multas y recibos del IVTM a su nombre. La notificación de venta lo habría evitado.
Error 2: Comprar sin verificar cargas ni ITV
Adquirir un vehículo con embargos o reserva de dominio complica o bloquea la transferencia. Conviene comprobar la situación registral y técnica antes de pagar.
Error 3: Declarar un valor de compraventa demasiado bajo
El ITP se calcula sobre el precio del contrato o el valor de mercado del coche, el que sea mayor. Para comprobarlo, Hacienda usa sus tablas de precios medios, aunque puedes acreditar que tu coche vale menos por su estado. Declarar un importe irrealmente bajo para pagar menos puede provocar una comprobación de valores de la Administración y una liquidación complementaria.
Error 4: Dejar pasar el tiempo
Retrasar la transferencia acumula riesgos para ambas partes: el comprador circula con el coche a nombre de otro y el vendedor sigue vinculado a un bien que ya no es suyo. Conviene tramitar cuanto antes.
Error 5: Contratos incompletos
Un contrato sin número de bastidor, sin fecha o sin la firma de una de las partes puede no servir como prueba ante Hacienda o la DGT. Mejor dejar la compraventa bien documentada desde el principio.
Si lo que quieres no es transferir sino retirar el vehículo de la circulación, revisa nuestra guía sobre cómo dar de baja un vehículo y sus efectos ante la DGT.
7. Cómo lo hace Equus Capital
En Equus Capital, Miguel Agüera tramita la transferencia de forma telemática, como gestor administrativo colegiado, sin que el cliente tenga que pisar la Jefatura de Tráfico ni pedir cita previa. Lo hacemos así: comprobamos que la documentación esté completa y el vehículo libre de cargas, miramos el estado de la ITV, calculamos y liquidamos el ITP en la comunidad correspondiente, presentamos la transferencia ante la DGT por vía electrónica y, cuando vendes, gestionamos también la notificación de venta para dejarte fuera de cualquier responsabilidad futura.
Lo que buscamos es que la operación quede bien cerrada para los dos: el comprador con su nuevo permiso de circulación y el vendedor sin riesgo de multas ni deudas ajenas.