Cuando fallece un familiar, con todo lo que supone ese momento, lo jurídico y lo fiscal suelen quedar en segundo plano. Es comprensible, pero sale caro. En España, una herencia mal tramitada puede suponer pérdidas de decenas de miles de euros que, bien asesorada, se habrían evitado.
Estos son los errores más frecuentes que vemos en la práctica, y cómo evitarlos.
Los seis errores más costosos
El Impuesto de Sucesiones y Donaciones tiene un plazo de presentación de seis meses desde el fallecimiento, prorrogable otros seis bajo solicitud expresa. Superarlo sin haberlo presentado genera recargos automáticos que van del 5% al 20% sobre la cuota, más intereses de demora. En herencias con bastante patrimonio, ese recargo es mucho dinero. Y lo peor: muchos herederos no saben que el plazo ha vencido hasta que Hacienda les notifica.
La prórroga de seis meses adicionales debe solicitarse antes de que venza el plazo inicial. Es un trámite sencillo, pero si no se hace en tiempo y forma, se pierde. Muchas familias dan por hecho que el gestor o el abogado la pedirá por su cuenta, y no siempre es así. Si tienes la menor duda de si se ha pedido, compruébalo.
Cada comunidad autónoma tiene su propia regulación del Impuesto de Sucesiones, y muchas de ellas ofrecen bonificaciones muy importantes para herederos directos (cónyuge, hijos, padres). En la Comunitat Valenciana, por ejemplo, existe una bonificación del 99% para el Grupo II de parentesco. No aplicarla correctamente por desconocimiento o error en la liquidación puede suponer pagar impuestos que no corresponden.
La valoración de los bienes heredados, especialmente los inmuebles, es uno de los puntos más delicados. Si se valoran por debajo del valor de referencia de Catastro que utiliza Hacienda, la Administración puede girar una liquidación complementaria con intereses. Si se valoran por encima, se paga más impuesto del necesario. Hay que conocer los valores mínimos que acepta la administración autonómica y ajustar la valoración con cabeza.
Es más frecuente de lo que parece: una persona fallece sin haber tramitado la herencia de un familiar anterior. El resultado es una herencia encadenada: hay que tramitar primero la del fallecido anterior para poder acceder a los bienes de la herencia actual. Ignorarlo genera bloqueos en notaría, problemas en el registro y costes adicionales. Cuanto más tiempo pasa, más se complica el expediente.
Cuando los herederos no se ponen de acuerdo, ya sea por el reparto, por la valoración de los bienes o por cuestiones personales, la tentación es acudir directamente a los tribunales. Es el camino más largo, más caro y el que más daño hace a las relaciones familiares. Antes del juzgado, siempre hay una mesa. Un proceso de mediación bien llevado por un profesional con criterio jurídico puede resolver en semanas lo que un litigio arrastra durante años.
"Antes del juzgado, siempre hay una mesa. Un acuerdo bien estructurado vale más que años de proceso, y preserva algo que el litigio destruye: la familia."
El plazo: el error que más duele
El plazo de seis meses pasa más rápido de lo que parece. Entre el duelo, los trámites administrativos iniciales y la recopilación de documentación, muchas familias llegan al quinto mes sin haber avanzado lo suficiente. Si hay alguna duda sobre si se está a tiempo, lo primero es solicitar la prórroga. Es un trámite gratuito y sencillo que da seis meses adicionales.
Qué incluye una gestión completa de herencia
Tramitar bien una herencia es mucho más que presentar el impuesto. El proceso completo incluye: obtención del certificado de últimas voluntades y del certificado de defunción, localización y valoración de todos los bienes del causante, comprobación de herencias previas pendientes, redacción y firma de la escritura de aceptación y adjudicación ante notario, liquidación y presentación de todos los impuestos derivados (Impuesto de Sucesiones, plusvalía municipal, IRPF si corresponde), inscripción de los bienes inmuebles en el Registro de la Propiedad y actualización catastral.
Cada uno de estos pasos tiene sus propios plazos, sus papeles y sus riesgos si se hace mal. Cuando lo lleva todo un mismo equipo jurídico especializado, esos riesgos se controlan y, en la mayoría de los casos, se paga bastante menos al final.
Cuándo acudir a un especialista
La respuesta honesta es: siempre. Pero especialmente en estos casos: cuando hay inmuebles en la herencia, cuando hay conflicto entre herederos, cuando hay herencias previas sin tramitar, cuando el plazo está próximo a vencer, cuando el fallecido tenía deudas o cargas sobre los bienes, y cuando hay herederos en diferentes comunidades autónomas o países.
Un error en una herencia casi siempre sale más caro que haber preguntado a tiempo. Y en muchos casos, una liquidación bien hecha ahorra impuestos que de otro modo se pagarían sin deberlos.
En Equus Capital, el equipo legal especializado en derecho sucesorio lleva el proceso completo, desde la apertura de la herencia hasta la adjudicación y el registro definitivo, y en cada expediente hablas directamente con quien lo lleva. Cuando hay conflicto entre herederos, intentamos siempre primero el acuerdo, que es más rápido y más barato, y deja menos heridas.