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Cuando un deudor hipotecario deja de pagar durante meses, el banco inicia un proceso de ejecución hipotecaria. Ese proceso termina, si no hay acuerdo previo, en una subasta judicial del inmueble. Pero entre el inicio del proceso y la subasta puede pasar mucho tiempo (meses, a veces años), y en ese intervalo hay una figura jurídica que muy poca gente conoce: la cesión de remate.

Si entiendes qué es y cómo funciona, tienes delante una vía de inversión inmobiliaria con rentabilidades que pueden ser muy superiores a las del mercado convencional.

Qué es exactamente una cesión de remate

En un proceso de ejecución hipotecaria, el acreedor, habitualmente un banco o fondo, tiene derecho a adjudicarse el inmueble en subasta si no aparece ningún postor que supere el precio mínimo. Pero también tiene la opción de ceder ese derecho a un tercero antes de que se celebre la subasta o en el momento del remate.

Eso es la cesión de remate: la transmisión del derecho a quedarse con el inmueble a través de la subasta judicial. El cesionario, que es el inversor que adquiere ese derecho, entra en el proceso con el precio pactado con el cedente, que suele estar bastante por debajo del valor real del activo.

"El cesionario entra en la subasta con un descuento ya pactado sobre el valor del inmueble. Es una de las pocas formas de comprar activos inmobiliarios con margen de seguridad desde el primer día."

Cómo funciona el proceso paso a paso

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    Se identifica la oportunidad. Un proceso de ejecución hipotecaria en marcha, con una deuda que el acreedor está dispuesto a ceder antes de la subasta. El precio de cesión suele estar entre el 50% y el 80% del valor de tasación del inmueble.
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    Se negocia la cesión. El inversor acuerda con el acreedor original el precio por el que adquiere la posición. Este precio es el que el inversor pagará en la subasta, o el que recibirá si otro postor hace una oferta superior.
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    Se celebra la subasta. Si no hay otros postores, el inversor se adjudica el inmueble al precio pactado. Si hay postores que superan ese precio, el inversor recibe el sobrante, también con beneficio.
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    Se cierra la operación. El inversor puede vender el activo, alquilarlo o desarrollarlo. En cualquier caso, parte de una posición de coste por debajo del valor de mercado.

Diferencia con un NPL hipotecario

La cesión de remate y el NPL hipotecario son figuras relacionadas pero distintas. En un NPL, el inversor adquiere la deuda hipotecaria, el préstamo en sí, y pasa a ser el acreedor. Puede negociar con el deudor, esperar la subasta o ejecutar él mismo el proceso.

En una cesión de remate, el proceso judicial ya está en marcha y el inversor entra directamente en la fase de adjudicación. No tiene que tratar con el deudor ni esperar años a que el proceso avance. Entra justo en el momento que importa.

CaracterísticaNPL HipotecarioCesión de Remate
Qué se adquiereLa deuda hipotecariaEl derecho de adjudicación
Fase del procesoCualquier faseFase avanzada / subasta
Gestión con el deudorSí, habitualmenteNo es necesaria
Plazo típico6 - 18 meses2 - 6 meses
Descuento sobre valor20 - 50%20 - 50%
Complejidad jurídicaAltaMedia-alta

Por qué los grandes fondos llevan décadas usando esta estrategia

Los fondos de inversión inmobiliaria internacionales (Blackstone, Cerberus, Lone Star) llevan operando en el mercado español de NPL y cesiones desde la crisis de 2008. La razón es sencilla: los activos inmobiliarios en procesos judiciales se venden con descuento estructural, y ese descuento da márgenes que la compra directa en el mercado libre no ofrece.

Durante años, estas operaciones requerían tickets mínimos de millones de euros y equipos jurídicos especializados que solo los grandes fondos podían permitirse. Eso ha cambiado. Hoy es posible acceder a operaciones individuales de menor tamaño, por debajo del millón de euros, con el mismo rigor analítico y jurídico.

Los riesgos que hay que conocer

La cesión de remate tiene sus riesgos. El principal es el riesgo de proceso: los plazos judiciales pueden alargarse por recursos, incidencias procesales o problemas registrales. Si no se analiza bien el juzgado (su carga de trabajo, su historial de resoluciones), una operación de 3 meses puede convertirse en una de 18.

Otros riesgos relevantes: el estado real del inmueble (ocupación, derramas, cargas no inscritas), la situación registral del activo y la solidez del proceso de ejecución en sí. Sin un análisis jurídico y financiero riguroso previo, no hay operación. Con él, los riesgos son controlables y el margen de seguridad es real desde el primer día.

Un caso real: Alicante, 3 meses, +46,7%

Una cesión de remate sobre un activo residencial en Alicante, adquirida por 90.000€. Proceso cerrado en 3 meses. Activo vendido a 132.000€. Beneficio neto de 42.000€, equivalente a una rentabilidad del +46,7% sobre el capital invertido.

No todos los casos tienen estos números. Los plazos y los márgenes cambian según el activo, la zona y el estado del proceso. Pero esta operación da una idea de lo que puede salir cuando el trabajo previo está bien hecho.

Cómo acceder a estas operaciones

Las cesiones de remate no se anuncian en portales inmobiliarios. Se encuentran siguiendo procesos judiciales, hablando directamente con las entidades financieras y a través de los contactos del equipo gestor. Para analizarlas hay que conocer el Registro de la Propiedad, el estado del proceso en el juzgado y el valor real de mercado del activo.

En Equus Capital analizamos cada operación con criterio jurídico y financiero propio antes de presentarla a ningún inversor. Solo trabajamos con casos donde el riesgo está controlado y el retorno es claro.